La trama de la novela de Juan Román Riquelme encierra ego, política y, por descarte, fútbol.
El 10 primero exigió como condición sine qua non cuatro años de contrato, luego dijo que ya se sentía jugador de Boca y, ahora, estalló en la Comisión Directa un problema por quién paga los impuestos, que desnuda la interna boquense.
“Divide a Boca”, titula La Nación Deportiva . “Riquelme divide a Boca”, coincide "Abrazo de gol", el suplemento deportivo del diario Crónica. Román es la divisoria de aguas entre los cercanos al presidente Jorge Amor Ameal y los delfines del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.
La reunión de Comisión Directiva de ayer exaltó las diferencias. “Casi se van a las manos”, comentaron en La Ribera. “Discusiones muy subidas de tono, acusaciones, amenazas, gestos duros”, agrega el diario deportivo Olé.La cifra impositiva, generadora de un nuevo capítulo, asciende a 825.000 dólares.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) difundió un comunicado en el que explican cómo deben pagar los impuestos a las Ganancias los futbolistas. También integra el pack del nudo conflictivo la cotización del dólar en el pago del contrato -5.000.000 de dólares- y, nada increíble, la organización del partido despedida.
“No sé cómo va a terminar lo de Riquelme”, soltó Ameal, a la salida de la frustrada reunión de CD. El principal opositor al acuerdo monetario entre Boca y Riquelme es el tesorero Daniel Angelici. “Hombre del riñón de Macri”, aclaran en La Boca, que no quiere a Riquelme y al que acusaron de “ladrón” desde pintadas en Casa Amarilla.
“Es la mejor propuesta que el club le pudo hacer, con mucho sacrificio”, insistió el tesorero Angelici sobre Román, hoy jugador libre y en las últimas horas vinculado a Racing , institución que mostró hace dos meses su interés. “También lo quiere Ramón Díaz para San Lorenzo ”.
El final de esta novela, inexorablemente, llegará la semana próxima. El martes se reunirá la cúpula para ver si hay acuerdo y Román para rato, porque el jueves cierra el libro de pases para jugadores libres y, desde el entorno riquelmista, dicen, ya no se siente tan jugador de Boca.