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Viernes, 27 de Agosto de 2010 21:37 |
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La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
-Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
-Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
-Huye luna, luna, luna.
Que ya siento los caballos.
-Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
(Ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
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Viernes, 27 de Agosto de 2010 21:32 |
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Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido,
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revolver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo
la luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 17:09 |
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas. |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 17:00 |
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Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo como queda un perfume donde había una flor. Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa, como el día y la noche en el amanecer... Mi corazón sediento ansía tu agua clara, pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo, nunca te vas del todo, como una cicatriz; y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo, pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo, inexplicablemente, cuando el agua se va. Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo, pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca; toda la vida es poca para un ensueño así... Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca; y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí! |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 16:58 |
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¿Versos autobiográficos ? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada, ¡oh, noble amiga ignota!, que pudiera contarte.
Allá en mis años mozos adiviné del Arte la armonía y el ritmo, caros al musageta, y, pudiendo ser rico, preferí ser poeta. -¿Y después?
-He sufrido, como todos, y he amado.
¿Mucho?
-Lo suficiente para ser perdonado... |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 16:56 |
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Piedad para los equivocados, para los que apuraron el paso y los torpes de lentitud. Para los que hablaron bajo tortura o presión de cualquier tipo, para los que supieron callar a tiempo o no pudieron mover un dedo; perdón por los desaires con que me trata la suerte; por titubeos y blabuceos. Perdón por el campo que crece en estos espacios de la época trabajosa, soberbia. Perdón por dejarse acunar entre huesos y tierras, sabihondos y suicidas, ardores y ocasos, imaginaciones perdidas y penumbras. |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 16:49 |
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Velloncito de mi carne, que en mi entraña yo tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol escuchándole latir: no te turben mis alientos, ¡duérmete apegado a mí!
Hierbecita temblorosa asombrada de vivir, no te sueltes de mi pecho: ¡duérmete apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido ahora tiemblo de dormir. No resbales de mi brazo: ¡duérmete apegado a mí! |
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Jueves, 26 de Agosto de 2010 16:47 |
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Amor empieza por desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; crece con riesgos, lances y recelos; susténtase de llantos y de ruego. Doctrínanle tibiezas y despego, conserva el ser entre engañosos velos, hasta que con agravios o con celos apaga con sus lágrimas su fuego. Su principio, su medio y fin es éste: ¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío de Celia, que otro tiempo bien te quiso? ¿Qué razón hay de que dolor te cueste? Pues no te engañó amor, Alcino mío, sino que llegó el término preciso. |
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Domingo, 25 de Julio de 2010 18:12 |
La Voz de mi Corazón
Señor, oye mi voz de mi corazón, como voz que suplica, y pide perdón, y puedas limpiar mi corazón porque mi corazón es el eco de mi alma.
Por la mañana te bendice y te canta por eso tu misericordia es como ungüento que limpia el pecado y hace florecer los campos, con un verdadero amor, vestido de blanco, que hace alegrar el alma como las nubes alegran el cielo, ese cielo azul que tu lo formaste como si fuera otro mar que con el canto de las olas clama a ti pidiéndote perdón.
Señor, oye mi corazón, como voz que suplica y pide perdón.
Autor: Maurcio “Maury” Olivares
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Domingo, 25 de Julio de 2010 18:10 |
El amor es todo el amor es tiempo el amor es estar ahí el amor no tiene horario pero cuando no te quieren nunca hay tiempo para ti nunca hay un te quiero para ti no existes para ese amor solo te da sobras de su tiempo no le importa lo que sientas.

Duele querer y que no te quieran duele vivir así esperando duele ver la vida pasando duele todo lo que te rodea duele que estés aquí pero tan lejos duele ser nada para quien lo es todo para ti.
Me siento tan sola sin ánimos de nada siento como si no hay aire para seguir respirando siento que mi corazón no quiere latir mas siento que aquí solo hay dolor de dolor estoy muriendo y nada puedo hacer solo tu quien me tiene así es capaz de cambiar mi animo de triste a alegre aun que sea lo segundos siempre soy la que espera la que mendiga tu tiempo la que dice que ya no mas pero basta escuchar tu voz y me olvido de lo que sigue nada es para siempre un día saldrás de mi corazón y dejaras de dolerme como me dueles ahorita mientras pasa eso te sigo amando y sigo sufriendo y muriendo de dolor por ti mi amor.
Enviado por: Maria
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