Mujeres al mando de carretillas y palas para llevar pan a sus hogares Realizan todo tipo de trabajos como cualquier otro obrero varón. Son el equipo femenino del programa “Argentina Trabaja”.
La mayoría de ellas supera, por varios años, la edad establecida entre los requisitos cuando se ofrece un empleo. Final del formulario
Con mamelucos azules, cascos de obrero color blanco, llevan de un lado a otro carretillas, con pinceles o palas en mano, un numeroso grupo de mujeres marca la diferencia realizando trabajos que tradicionalmente lo hacían sólo los hombres, o al menos ya no en el anonimato sino a la vista de todos. Se trata del equipo de cooperativistas que ingresaron hace dos meses al programa “Argentina Trabaja” y que ayer estuvieron a lo largo de la avenida 3 de Abril ejecutando una serie de mejoras para ese sector de la ciudad. Lo vienen haciendo en diferentes tramos y en grupos de entre 10 o más trabajadoras con el fin de embellecer a la capital correntina en los distintos paseos o espacios estratégicos de mayor tránsito de personas. Algunas con timidez, sin mucha predisposición para hablar, pero otras con una gran soltura y orgullosas de que con su fuerza de trabajo puedan contribuir con el sustento diario de sus familias, contaron a “época” un puñado de historias que son para destacar. Ponen en riesgo su vida en algunos casos, ya que por ejemplo, como ayer, las tareas tienen como objetivo realizar acciones en lugares peligrosos en medio del paso de gran cantidad de vehículos a muy alta velocidad y sin contar con la debida custodia a su integridad para evitar posibles accidentes (ver recuadro). En ese sentido se mostraron preocupadas y solicitaron una mayor seguridad para el desarrollo de las actividades en esos lugares. Muchas de ellas pasan los 30 años de edad y hasta una de las que fue reconocida por sus pares es Julia Obregón, que con sus más de 50 años y sin saber leer y escribir encontró una forma de sentirse útil, cuando a la hora de buscar empleo una de las principales trabas es la edad excluyente. “Barremos, pintamos, cargamos arena en la carretilla, recolectamos los residuos tirados en la vía pública, paleamos al mismo ritmo que lo hacen los varones”, dijo entre risas Ana (40), una de las integrantes de la cooperativa “Juan Domingo 17” que ayer se encontraba en la avenida. Ama de casa y con cinco hijos, dos de los cuales aún viven con ella y a quienes mantiene sola con su trabajo, la mujer se mostró agradecida con la posibilidad que desde la Nación y a través del Municipio capitalino dieron para tantas personas que no contaban con un trabajo. Mientras barría los cordones de la avenida, preocupada por no dejar de trabajar para que no le llamen la atención sus superiores, Ana comentó que se levanta a las 6 de la mañana para venir desde el barrio Sol de Mayo a la plaza Torrent donde a las 8 inician su jornada laboral. Por su parte, Marisel Suárez también destacó la posibilidad que le dieron a ella como las cerca de 3000 personas que ingresaron al plan y que ahora cuentan con un empleo. “Estuve seis meses desocupada buscando trabajo por todos lados para poder alimentar a mis hijos”, contó Marisel, quien realizó ayer trabajos de pintura de señalética en las esquinas de San Juan y avenida 3 de Abril. Según relató, se desempeñaba como operaria de la empresa Shonko hasta que se disolvió el servicio y fueron despedidos. Así también, las mujeres en su mayoría resaltaron que no se sienten menos femeninas o disminuidas por agarrar una pala o una carretilla, “al contrario, estamos orgullosas de hacerlo para colaborar con el sustento para nuestra familia”.
Dicen sentirse a veces en peligro Durante el trabajo que realizaba ayer el equipo de operarios del plan “Argentina Trabaja”, una de las cuestiones que salió a la luz fue la falta de seguridad y peligros a los que están siendo expuestos. Principalmente a la hora de realizar tareas en medio de las avenidas más transitadas de la ciudad, incluso en plena ruta nacional (bandas del medio de 3 de Abril). En ese sentido mostraron su preocupación y solicitaron a las autoridades que les doten de mayor seguridad o elementos que impidan el paso de vehículos durante las horas de trabajo en tales tramos. “El otro día, mientras estaba pintando los cordones de la avenida Armenia, casi me levantó un camión que me pasó rozando. Me asusté muchísimo y estamos en constante peligro porque los autos pasan a muy alta velocidad”, dijo Liliana, una de las cooperativistas. Cabe mencionar que actualmente son 3.000 los operarios en las calles.
Última actualización el Sábado, 14 de Agosto de 2010 15:56