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Es uno de los personajes más entrañables de la historieta argentina. Se publicó por primera vez en 1964 y en poco tiempo se convirtió en un fenómeno popular con más de 20 millones de ejemplares vendidos, sólo en el país. Conquistó al mundo con sus eternos cuestionamientos y consiguió que países como Italia, España y México, entre otros, se rindieran a sus pies.
No hay nada que se pueda decir de Mafalda que no se haya dicho antes, con lo cual hablar de este genial personaje, creado hace 43 años por Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, sin caer en lugares comunes, resulta una tarea bastante complicada, aunque en realidad ese no debería ser un problema, porque esta nota fue pensada, también, para que aquellos que poco saben de esta niña, puedan descubrirla como lo hizo buena parte del mundo, al que conquistó con sus ocurrencias, esas que hacían reír y pensar a la vez. ¿Pero habrá alguien en la Argentina que no conozca a Mafalda?
Por la dudas, aquí va una breve explicación: Mafalda es una nena de seis años que vive en la Argentina de mediados de los ‘60 y principios de los ’70. Además de ser fanática de Los Beatles y luchar, desde su pequeño lugar, por la paz, los derechos humanos y la democracia, como toda niña de su edad va a la escuela y odia la sopa tanto como el Gobierno a los periodistas críticos. Su sueño es tener una carrera universitaria y ser alguien en la vida. Con la gracia de sus preguntas inocentes, que en el fondo carecen de inocencia, recorrió el mundo de la mano de sus ideales inquebrantables. Pero ojo, porque Mafalda no está sola, además de sus padres de clase media, su hermanito Guille y su tortuga Burocracia (nunca mejor puesto el nombre de una tortuga), forma junto a sus amigos una pandilla entrañable. Basta con cerrar los ojos para recordar y reconocer en cada uno de esos personajes a un amigo de la infancia, esos que se dejan de ver pero no se olvidan nunca, como el tímido y despistado Felipe (7), el materialista Manolito (6), la chismosa Susanita (6), el soñador, reflexivo e idealista Miguelito (5) y la intelectual, escéptica y con ideologías de izquierda, Libertad.
Una historia de diez años que lleva 43
Corría el año 1963 cuando la agencia Agnes Publicidad le encargó a Miguel Brascó, editor de revistas y reconocido humorista político, una historieta con el objetivo de promocionar una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield.
El pedido de la agencia era puntual, todo debía girar alrededor de una familia tipo: padre, madre y dos hijos, de esa manera se crearía el contexto justo para la aparición de los productos, pero Brascó tenía otros compromisos y le pasó el trabajo a Quino, quien en ese entonces trabajaba con él. Pero la campaña, después de algunas idas y vueltas, nunca llegó a realizarse y las ocho tiras que el dibujante había preparado para Mansfield, quedaron guardadas en un cajón, pero no por mucho tiempo. Un año después, cuando Julián Delgado, secretario de redacción de Primera Plana, le pidió a Quino una historieta para la revista, este creyó que era una buena oportunidad para echar mano a aquellas tiras creadas para la campaña publicitaria trunca. Así fue como el 29 de septiembre de 1964 salió publicada, por primera vez, una tira de Mafalda. Desde entonces, nada volvió a ser igual, no solo para Quino, si no también para la historieta nacional, porque Mafalda, con sus preguntas inocentes y su firme preocupación por la paz mundial, se convirtió en un fenómeno popular que trascendió las fronteras como nunca antes había sucedido. La historieta fue traducida a más de veintiséis idiomas y de sus diez libros, esos que recopilan cada uno de los diez años en que se publicó, se vendieron 20 millones de ejemplares solo en Argentina.
La tira se mantuvo en Primera Plana hasta el 9 de marzo de 1965. Para esta revista Quino produjo 48 tiras (a razón de dos por semana) y los primeros personajes en aparecer fueron: Mafalda, sus padres y unos meses después Felipe. Luego, a partir del 15 de marzo de ese mismo año, las tiras pasaron al diario El Mundo y ahí, ante la necesidad de nuevos personajes, aparecieron los demás integrantes de la pandilla. Dos años después, El Mundo cerró sus puertas para siempre y con él se publicó la última viñeta de la tira con la madre de Mafalda embarazada. Hubo que esperar poco más de seis meses para volver a encontrar a la ferviente anti-sopa y a todos sus amigos en otro medio. El reencuentro con los lectores se produjo el 2 de junio de 1968 a través de la página de humor de la revista Siete Días Ilustrados. Ese día por fin hizo su debut Guille, su flamante hermanito, y tiempo después la ya mencionada Libertad, último personaje importante en aparecer.
Para 1973 Quino se encontraba agotado y con temor a repetirse y por respeto a los lectores, y a los personajes de su tira, creyó que lo más digno era terminar con Mafalda, cosa que ocurrió el 25 de junio de ese año, pero ya siete días antes, Susanita, tan suelta de lengua como siempre, le dejó entrever al lector que algo así podía pasar. "Ustedes no digan nada que yo les dije, pero parece que por el preciso y exacto lapso de un tiempito los lectores que estén hartos de nosotros van a poder gozar de nuestra grata ausencia dentro de muy poco", dijo la niña más chismosa de la pandilla y una semana después sus palabras se hicieron realidad, pero esta vez la despedida quedó en manos de la protagonista: "Dice el director que bueno, que a partir de hoy podemos darle un descanso a los lectores, pero que si alguno de nosotros se mudare, trasladare y/o apareciere en otra revista y/o diario, él a patadas nos agarrare", así se despidió Mafalda rodeada de todos sus amigos, a excepción de Susanita, y ocupando todo el espacio de la tira, que esta vez no tenía cuadros.
Pero si bien la historieta terminó, no por eso desapareció. Ya en 1970, tres años antes del final, Ediciones de la Flor comenzó a publicar una recopilación de sus tiras en diez libros, con un formato muy reconocible que vendió millones de ejemplares. Tiempo después, en 1993, salió a la venta un super libro llamado Todo Mafalda, que todavía se consigue en las librerías, en el que se puede encontrar cualquier dato referente al personaje. Hoy, a 33 años de aquel final, aún hay quienes sueñan con su regreso, todos menos su autor, claro.
Para finalizar, en cuanto a la pregunta con la que cierra el primer párrafo de esta nota, cabe destacar que quien escribe, era poco y nada lo que sabía de esta niña estandarte de la lucha por la igualdad social y los derechos humanos, pero queda claro que nunca es tarde para conocer a Mafalda, porque más allá de que ya no existan Los Beatles, la URSS se haya disuelto y la guerra de Vietnam haya concluido hace tiempo (más allá de que los directores de Hollywood se empecinen en mantenerla presente), su mensaje no pierde actualidad, lo cual habla de la genialidad de su autor, es por eso que después de investigar y escribir sobre ella, cuenta con un fanático más, uno más en millones.
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