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Te acordas de los Los Kalkitos.
Lunes, 28 de Septiembre de 2009 11:54


En 1979 la multinacional Guillette en su División de Papelería, lanzó al mercado los "Kalkitos". Unos dibujos adhesivos para hacer nuestras propias historietas. El producto se componía de un fodo panorámico, donde se colocaban los dibujos adhesivos formando verdaderas historietas del Oeste, de aventuras como 20.000 leguas de viaje submarino o con nuestros personajes favoritos de los dibujos animados como Los Picapiedra, El Oso Yogui y Bubu, El Gato Silvestre y muchos más. Los adhesivos se adherían al fondo presionando con un lápiz sobre el dibujo adhesivo.

Fue un gran éxito comercial que obligó a sus creadores a lanzar nuevos títulos y personajes.
Por alguna razón, yo imaginaba que los Kalkitos habían aterrizado en Argentina desde una extraña galaxia y nadie mas en el mundo sabia lo que eran.
Pero noooo, hablando con amigos de todas partes, me cuentan que en sus países también había Kalkitos. Igual que con el dulce de leche y las empanadas, toda una revelación.
Resulta que los Kalkitos no solo andaban por todos lados sino que además eran cosa seria. Sin importar cuan hábil era uno transfiriendo las imágenes al papel y con solo una birome o un lápiz, cualquiera podía armar su propia ilustración y ser artista.
Buscando en Internet, parece que los Kalkitos fueron una super idea de la división papelera de Gillette y llegaron a Argentina a fines de los ’70. Yo recuerdo comprarlos en la librería del barrio, ahí, ahí, pegaditos a los pocketers y las figuritas con brillantina.

Había de cowboys y de vikingos, había con personajes, había de animales prehistóricos, de la luna y del fondo del mar. Eran una forma maravillosa de Letraset pero con muchas más posibilidades.
Armar tu propia historieta estaba muy bien, pero mi curiosidad se extendió un poco mas alla de la dobladita que servia de medio a tanta imaginación.

Kalkitos en el vidrio de la ventana? Hecho. Kalkitos en las hojas Rivadavia? También. Kalkitos en los azulejos del baño? Mmmhhh, esa estuvo difícil. Kalkitos en las manos a guisa de tatuaje? Ven, esa no funciono. Había que darle muy fuerte con la birome y me dolía.
Tengo la impresión que los Kalkitos fueron una moda que no duro mucho, pero tal vez me equivoco. Si recuerdo que estuvieron durante mucho tiempo pegados en el vidrio de mi ventana para disgusto de mi mama.
Y allí permanecieron hasta que empecé el colegio secundario cuando, así nomás, en el primer recreo, del primer día del primer año, nos olvidamos de las figus, los Kalkitos y la mancha venenosa y nos sentamos a hablar al sol como todas las chicas grandes de todos los otros años.